La poesía y yo

Cuando niña escribí poesía, un taller literario que dirigía la señora Iris me descubrió, profesora de castellano en ese tiempo. Me gustaba hacer versos, me creía grande, bueno siempre he sido un poco vieja chica. Recuerdo que íbamos a encuentros de poesía escolar, provinciales y regionales, cuando no logré pasar a la siguiente etapa en uno de ellos (y sí mi hermana) me frustré tanto que dejé la poesía. No sé si fue eso o no contar más con ese taller literario que vio algún potencial en nosotres y que nadie más encaminó en la infancia-adolescencia. No escribo nada, no leo tanta poesía como quisiera, pero gusto de estas obras que vienen a mí recurrentemente y aparecen en mis conversaciones con amigues. Alguna vez he llamado a alguien sólo para compartir un descubrimiento hermoso de algún verso. También regalo poesía en los cumpleaños de la gente que quiero, la hago mía y se las leo como un regalo sonoro y trascendente. Aquí va uno.

EL DOLIENTE

 

Pasarán estos días como pasan

todos los días malos de la vida.

Amainarán los vientos que te arrasan.

Se estancará la sangre de tu herida.

 

El alma errante volverá a su nido.

Lo que ayer se perdió será encontrado.

El sol será sin mancha concebido

y saldrá nuevamente en tu costado.

 

Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido

anegado sin brújula y perdido

llegar a puerto con las velas rotas?

 

Y una voz te dirá: ¿Qué no lo sabes?

El mismo viento que rompió tus naves

es el que hace volar a las gaviotas.


                                Óscar Hahn

Comentarios

  1. Soy alguien que cree en el ser humano aún!! Somos perfectos ,nobles y además podemos escribir el alma que habitamos si nos conectamos con ella y las víceras .Lo entrañable de tu modo Dámaris me encanta!! Que bueno seguir reconociéndote!! Te admiro una vez mas

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