El puerperio será en tribu
El puerperio es un momento solo, muy solo. Es tan importante el rol de la madre en la crianza de esos primeros meses de vida del cachorro humano y tan invisible a la vez. Una misma que pierde nitidez al mirarse y los otros que nos ven pero no como quisiéramos.
Muchas veces el desánimo o el bajón no se comparten con nadie, porque tampoco se pregunta por aquello y cuando se pregunta -qué es bastante raro- de vuelta se recibe a lo más frases cliché de autoayuda al más puro estilo cadena antigua de Whatsapp.
El puerperio es tan solo y tan necesario que no sea así. Da para pensar en lo -ya a esta altura - obvio: estamos en una sociedad que subvalora la maternidad y que traspasa sus valores poco amorosos a todo nivel.
Si pudiera decirte donde ha habido empatía en mis momentos difíciles, te diría que el cachorro mismo te contiene porque sabe en sus células que a la madre le está pasando algo. Te mira con un rostro de asertividad máxima y al unísono te está pidiendo que lo alimentes, casi como entregando este mensaje: eres lo más importante para mí y lo estás haciendo perfecto.
Entonces viene la necesidad de que la mujer social, que convive con la mujer madre, se exprese. Pero tienes que lidiar con la disyuntiva de sacar a la cría para poder verte con tus amigas y sus bebés o quedarte en la burbuja los primeros meses de vida para protegerla de las enfermedades. Y francamente esa elección es de lo más injusta.
Te das cuenta que necesitas un espacio de comunicación que conjugue varias cosas, que te permita ser tú en toda las aristas pero también pegarte en el tema de mocos, de técnicas ninja para dar el medicamento, de pataletas, etc. Aquí emerge la tribu, necesitamos criar en tribu, haré apología de aquello si me permites.
En la tribu hay contención, hay empatía, hay problemas comunes con soluciones distintas, es recibir de vuelta un " te entiendo perfecto" desde la vísceras, es ayudar desesperadamente a la otra y también necesitarla, es reírse y llorar de pronto. Es además encontrar una hermana que te haga mirar en perspectiva las cosas cuando te has ensimismado y empecinado en algo que no lo merece. Porque en el hoy esta tribu de mujeres viven las mismas cuestiones que agobian y que ocupan tu máxima prioridad, por lo que no habrá nadie que minimice tus miedos, ni desligitime tus llantos, reacciones inútiles que puedes encontrar en madres que hace rato dejaron de ver pañales o en profesionales de la salud que racionalmente te vienen a dar una indicación con escasez de emoción.
Soy parte de una tribu autoconvocada que surge a partir de una clase de pilates sin pretensiones, que reunió a un grupo de mujeres diversas, las que llegaban corriendo a la clase, un poco desarregladas algunas-me incluyo- y queriendo hacer comunidad en el almuerzo pos clase más que ejercitarse.
Esta tribu ha sufrido los embates de la pandemia, pero los ha resistido y no ha dejado que la apatía normal de tiempo-distancia desarme la comunidad. Asimismo ha logrado resistir las esperables diferencias de opinión tanto en lo político como en el modelo de sociedad que queremos , entro otros menesteres en que nos hemos enfrascado. Y cómo? con el respeto a la otra como legítima otra, teniendo como máximo común el amor sin medida a nuestras crías, la crianza basada en el respeto, evitar las comparaciones inútiles y ayudarnos desde lo más profundo del corazón. Aquí nadie viene a alumbrar, eso es bálsamo en una sociedad enferma de competencia, eso me enamora de mi tribu.
Claro, la madre de una madre también puede empatizar, pero tu modelo de crianza, madre, con el tenor de tu época, probablemente no es el mismo de hoy y gracias por entenderlo!
Marcela Lagarde habla del descuido por el cuido, y para mí, criar en tribu ayuda un poco a cerrar esa brecha de descuido, soluciona pero también trasciende, en nuestra vivencia como círculo de mujeres nos hemos acompañado en momentos dolorosos, desde mediaciones con los progenitores, enfermedades complejas infantiles, hasta enviarse una crema de tomillo por Rappi cuando la otra bendi está resfriada o mover mar y tierra para enviar un regalo de cumpleaños para una hermana de tribu que se fue a vivir al campo. Asimismo hemos invadido cafés con más de 10 bebés con sus respectivos coches pero también cancelado más planes de los que realmente hemos logrado concretar.
Ahora bien, cómo puede el estado propiciar la crianza en tribu? Es difícil, la institucionalidad muchas veces genera resistencia en la gente, lo espontáneo, lo diverso y el momento oportuno, hacen un rico caldo para la re-unión, y justamente la vida es la que te da esos ingredientes. Sin embargo estoy segura de que algo podríamos hacer como sanitarios o como estado para re-ligar a mujeres que se necesitan unas a otras y que no tienen privilegios como este que me tocó a mí.
Mi yo matrona, aunque la sociedad no esté preparada para aquello, quisiera indicarle a las mujeres al finalizar cada control prenatal o pos natal:
- actividad física
- Alimentación saludable
- Conciencia y ejercicios de piso pélvico
- Crianza en tribu
No más solas! Podemos hacer tribu. La postergación de la mujer en la crianza inicial es algo casi incuestionable , pero dotemos de un entorno saludable a las crías que las libere de la injusta responsabilidad del deterioro de la salud mental de sus madres y creemos un espacio sororo para las mujeres puerperas en el amor tribal.

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